Durante el tratamiento criogénico, su cuerpo está expuesto a una temperatura de -110 grados. Es muy importante que la superficie de la piel se enfríe durante la sesión. Por esta razón, tiene la menor cantidad de ropa posible; solo trajes de baño, pantuflas, calcetines, guantes, una máscara y orejeras. El propósito de esto es activar los receptores fríos en su piel para que envíen una señal al cerebro.

El cerebro enviará parcialmente la sangre desde las partes no críticas del cuerpo al tronco. Esto se hace para proteger los órganos vitales del frío. La temperatura de la sangre puede elevarse a temperaturas febriles en poco tiempo debido a este flujo acelerado. Esto tiene la ventaja de que ciertas bacterias y virus no sobreviven a esto. No se preocupe, esta alta temperatura es solo por un tiempo mínimo.

En el camino a los órganos, la sangre absorbe oxígeno extra. El cuerpo también aporta hormonas, enzimas, vitaminas y nutrientes adicionales al torrente sanguíneo para sobrevivir a este clima frío. El frío extremo promueve la eliminación de células muertas y toxinas de su cuerpo. Se estimula el proceso de renovación celular, así como la producción de colágeno y la aceleración del metabolismo.

En el momento en que sale de la cabina, su cerebro recibe una señal de que la temperatura ha vuelto a la normalidad. La sangre fluye a través de todo el cuerpo a gran velocidad. Todos los tejidos del cuerpo recibirán los beneficios de la sangre súper enriquecida.

El tiempo que debe permanecer en la cabina depende de varios factores. Por ejemplo, tenemos en cuenta su altura, peso y nivel de deportividad. Determinamos un momento ideal para cada persona sobre la base de un algoritmo científicamente establecido.

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